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	<title>JOSE BRETTI &#187; salud</title>
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	<description>Tech, Internet, Mobile &#38; Ads</description>
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		<title>Infoxicación</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Aug 2010 15:27:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Bretti</dc:creator>
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Antes de Internet, Jorge Luis Borges imaginó la Biblioteca de Babel, donde se almacenaban todos los libros existentes en un laberinto interminable de galerías hexagonales. Hoy, en la era digital, cada año se genera más información que la existente desde que comenzó a escribirse la historia de la  [...]]]></description>
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<p>Antes de Internet, Jorge Luis Borges imaginó la Biblioteca de Babel, donde se almacenaban todos los libros existentes en un laberinto interminable de galerías hexagonales. Hoy, en la era digital, cada año se genera más información que la existente desde que comenzó a escribirse la historia de la humanidad.<br />
<span id="more-775"></span><br />
La explosión de las redes sociales, la fotografía y el video digital, el auge de la telefonía móvil, el e-mail y la navegación web han expandido la información digital hasta límites insospechados.</p>
<p>Sin embargo, más información sólo provoca mayor confusión, puesto que bloquea la capacidad de análisis y procesamiento. Y la intoxicación informativa está ligada a otra patología asociada: la ansiedad por informarse, o infomanía, que se caracteriza por la búsqueda constante de estímulos informativos, y una agobiante sensación de angustia y vacío que es necesario llenar con&#8230; más información.</p>
<p>Diversos estudios advierten que los centenares de mensajes que cada día saturan las casillas de los empleados son una de las principales causas de estrés en las empresas. De acuerdo con Rescue Time, una organización dedicada a investigar la incidencia de la tecnología en los hábitos de las personas, quienes trabajan frente a una computadora se detienen a revisar su bandeja de correo electrónico unas 50 veces por jornada. La mayoría de la gente destina hasta dos horas por día a limpiar y ordenar sus casillas de mail, y en muchos casos duplican ese promedio. Hay quienes experimentan una compulsión a leer sus correos y se angustian ante la posibilidad de perder un mensaje importante. Padecen el síndrome de ansiedad del e-mail (e-mail anxiety), un mal que se agrava por el uso masivo de dispositivos móviles.</p>
<p>Los especialistas en salud laboral acuñaron un nuevo término para referirse a los adictos a su teléfono inteligente: los crackberries. Son los que no pueden dejar de contestar llamadas, o enviar y recibir mensajes desde sus aparatitos sin importar el momento y el lugar: lo hacen en medio de una reunión, una conferencia, en el cine y hasta en el baño.</p>
<p>Sin llegar a casos extremos, lo cierto es que el exceso de estímulos informativos genera estrés y aturdimiento. Sobre todo aquellos más veloces, como los flashes informativos televisivos, las alertas de noticias que se reciben en la computadora o en el móvil, y los mensajes de la red social Twitter -utilizada por más de 80 millones de usuarios para contar en 140 caracteres lo que están haciendo-. Según un estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, el bombardeo de mensajes que hoy se multiplica a través de las redes sociales anula la capacidad de empatía y de discernimiento moral que requieren las decisiones humanas. Aquella información instantánea y carente de contexto, que busca llamar la atención y conmover al receptor, termina logrando lo contrario: la disfunción narcotizante de la que hablaba Paul Lazarsfeld, uno de los teóricos pioneros de las ciencias de la comunicación.</p>
<p>La pulsión por estar todo el tiempo conectado a una pantalla (sea televisor, computadora o teléfono móvil) encierra el peligro de desconectarse y perder la noción de la realidad, advierten los psicólogos. &#8220;El brillo de la pantalla tiene un efecto hipnótico&#8221;, dice José Sahovaler, médico psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina, y advierte sobre el aumento de las ciberadicciones, sobre todo en los adolescentes.</p>
<p><strong>La era de las interrupciones</strong><br />
Las TIC (tecnologías de la información y comunicaciones) invadieron el ámbito laboral, de estudio y también la vida familiar y privada de las personas. Gracias a una enorme batería de recursos on-line, tenemos una sensación de omnipresencia divina que nos permite estar &#8220;todo el tiempo en todos lados&#8221;. Pero la realidad es que nunca estamos completamente en ninguno.</p>
<p>Los ejecutivos, provistos de poderosas laptops y teléfonos inteligentes, atendiendo llamadas en medio de las reuniones y contestando mensajes a bordo de un taxi o en la sala de espera del dentista, son el paradigma de la eficiencia corporativa. No obstante, según Rescue Time, el 28% del día laboral en las empresas se malgasta en interrupciones que no son urgentes ni importantes y en retomar el hilo de lo que se estaba haciendo. El tiempo dedicado a la creación productiva, como la redacción de un correo importante, ocupa el 25% de la jornada. Un 20% se destina a mantener reuniones, otro 15% a buscar información, y sólo queda un 12% del tiempo para pensar y planificar el negocio.</p>
<p>De acuerdo con un informe de IORG (Information Overload Research Group), una organización creada por compañías tecnológicas, como Intel, IBM, Microsoft y Xerox, entre otras, &#8220;luego de cada interrupción puede tomar hasta 25 minutos en retomar el hilo de lo que se estaba haciendo&#8221;. El principal peligro de las interrupciones es el deterioro que provocan en la memoria de corto plazo, ya que se comprobó que el 40% de las veces la tarea inicial queda olvidada por el trabajador, que es arrastrado por una oleada de nuevas tareas.<br />
La sombra del pasado digital</p>
<p>Hoy, la descomunal expansión del universo de bits y bytes no tiene tanto que ver con los textos, sino con las imágenes: fotos y videos que cada usuario sube a Internet, y las que toman las cámaras de seguridad y dispositivos de vigilancia públicos y privados. Menos de la mitad de la información digital acerca de una persona (la &#8220;huella digital&#8221;) es creada en forma activa por cada individuo. El resto corresponde a información en registros financieros, listas de mailings, búsquedas en la Web e imágenes obtenidas por dispositivos de seguridad. Esta parte de la información personal en el ciberespacio, denominada &#8220;sombra digital&#8221;, es la que más rápidamente crece y menos control tiene por parte de los individuos.</p>
<p>Cada vez que subimos un video o una foto, escribimos un comentario en una red social o alguien lo hace por nosotros, el dato queda registrado en forma indeleble. Muchos usuarios, sobre todo los más jóvenes, no son conscientes de esto. Pero cada vez más empleadores buscan postulantes a un trabajo por medio de Google y los sitios de redes sociales. Aquello que ahora nos resulta gracioso, en el futuro podría volvérsenos en contra. Por culpa de Internet, el pasado que nos condena está siempre a un par de clics.</p>
<p><strong>Lo que escasea es la atención</strong><br />
La superabundancia y disponibilidad de la información han convertido lo que era un recurso escaso y valioso en un commodity, cuando no directamente en basura. Hoy lo que realmente escasea es la atención.<br />
A medida que se multiplican los contenidos en Internet, la capacidad de leerlos decae. &#8220;El promedio de lectura de un texto en la Web no sobrepasa las 200 palabras&#8221;, destaca un informe de la consultora Jacob Nielsen. La paradoja es que, cuanto más hay para leer, menos se lee.</p>
<p>Para algunos especialistas, como Manuel Castells, de la Universidad de California del Sur, los jóvenes de hoy (nativos digitales) tienen una estructura de pensamiento fragmentada, menos profunda pero más creativa, ya que están acostumbrados a saltar de un tema a otro, como al navegar por Internet a través de hiperlinks o hacer zapping. Ante la multiplicidad de estímulos, captar el interés de usuarios y consumidores es un tremendo desafío. Para tomar cualquier decisión, la información disponible satura e inmoviliza. No hay tiempo para analizarla, cotejarla, digerirla. Todo parece igualmente importante y urgente, y muchas personas, para combatir la parálisis que esto les genera, optan por ocuparse de todo al mismo tiempo. Practican el multitasking: la capacidad de hacer varias cosas a la vez.</p>
<p>Según IORG, &#8220;cada empleado suele trabajar con ocho ventanas de su navegador abiertas y no se detiene más de 20 segundos en cada una de ellas&#8221;. Al mismo tiempo, atienden llamadas en el teléfono fijo y envían mensajes a través del celular. Cuando van a las reuniones, aprovechan para navegar en la web y contestar mensajes desde sus dispositivos portátiles. Lo más probable es que, al terminar el encuentro, nadie sepa a ciencia cierta de qué se habló. La paradoja de la sociedad de la información es que, de tan abundante, terminamos desinformados.</p>
<p>http://www.lanacion.com.ar</p>
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		<title>Cuando la tecnología interfiere en el clima familiar</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jun 2010 13:38:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Bretti</dc:creator>
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		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
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		<description><![CDATA[Mientras esperaba un ascensor en el centro comercial Fair Oaks cerca de su casa en Virginia, Janice Im, que trabaja en desarrollo en la primera niñez, atestiguó un incidente preocupante entre un chico y su madre.
El chico, que Im estima que tenía dos años y medio, hizo intentos repetidos de hablar  [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mientras esperaba un ascensor en el centro comercial Fair Oaks cerca de su casa en Virginia, Janice Im, que trabaja en desarrollo en la primera niñez, atestiguó un incidente preocupante entre un chico y su madre.</p>
<p>El chico, que Im estima que tenía dos años y medio, hizo intentos repetidos de hablar con su madre, pero ella no desviaba su atención de su BlackBerry. &#8220;El repetía: Mamá, mamá, mamá&#8221;, recordó Im. &#8220;Y luego comenzó a tocarle la pierna. Y ella contestaba: Esperá un segundo. Solo un segundo&#8221;.</p>
<p>Al final, el niño se sintió tan frustrado, dijo Im, que &#8220;gritó y trató de morderle la pierna&#8221;.<br />
<img src="http://bucket.ak.lanacion.com.ar/anexos/fotos/62/1217262w620.jpg" alt="Cuando la tecnología interfiere en el clima familiar" /><br />
<span id="more-758"></span></p>
<p>Se ha concentrado gran parte de la preocupación respecto de los celulares y los mensajes instantáneos y Twitter en cómo se ven afectados los niños que usan la tecnología de manera incesante. Pro el uso de los padres de tales tecnologías -y sus efectos en sus hijos- ahora se están convirtiendo en otra fuente de preocupación de algunos estudiosos del desarrollo de los niños.</p>
<p>Sherry Turkle, una investigadora del Massachusetts Institute of technology, ha estado estudiando como el uso de los padres de la tecnología afecta a los niños y los adultos jóvenes. Luego de cinco años y 300 entrevistas, ha concluido son generalizados los sentimientos de dolor, celos y competencia. Sus conclusiones se publicaran en &#8220;Solos y Juntos&#8221; el próximo año.</p>
<p>En su estudios Turkle dijo: &#8220;Una y otra vez chicos plantearon los mismos tres ejemplos de sentirse dolidos y no querer mostrarlo cuando su madre o padre usa sus dispositivos en vez de prestarles atención: a la hora de la comida, cuando los tienen que ir a buscar después de la escuela o de otras actividades y en eventos deportivos&#8221;.</p>
<p>Turkle dijo que reconoce la presión que sienten los adultos de estar constantemente disponibles para el trabajo, pero agregó que cree que hay una fuerza aún mayor que los obliga a mirar la pantalla continuamente.<br />
&#8220;Hay algo tan absorbente en el tipo de interacciones de la gente con las pantallas que dejan afuera le mundo&#8221;, dijo. &#8220;He hablado con niños que tratan de conseguir que sus padres dejen de enviar mensajes mientras manejan y sus padres se resisten: ?Solo uno más rapidito cariño?. Es como un trago más&#8221;.</p>
<p>Laura Scott Wade, directora de ética de la organización médica nacional e Chicago, dijo que hace seis meses su hijo, Lincoln, que entonces tenía tres años y medio, se cansó tanto de que le prometiera que iba a dejar la computadora en &#8220;solo un minuto&#8221; que recurrió al tipo de tácticas que usa los padres comúnmente.<br />
&#8220;Me hace poner el reloj del micro-ondas&#8221;, dijo Wade. &#8220;Cuando suena, dice: Vamos y no traigas tu teléfono&#8221;.<br />
Por supuesto que no todos los expertos en desarrollo de los niños creen que el teléfono inteligente y la notebook por los padres es algo malo. Los padres siempre tuvieron que dividir su atención y los investigadores señalan que hay una diferencia entre cantidad y calidad cuando se trata de conversaciones entre padres y niños.</p>
<p>&#8220;De algún modo volvemos a la cuestión de la calidad del tiempo que se pasa juntos y el tiempo que estamos distraídos no es de alta calidad, sea que los padres miran el diario o su BlackBerry&#8221;, dijo Frederick Zimmerman, profesor de la facultad de Salud Pública Universidad de California en Los Ángeles, que ha estudiado como distrae a los padres la televisión. También señaló que los teléfonos inteligentes y las notebook pueden permitir a algunos padres pasar más tiempo en casa, lo que puede resultar en más y no menos tiempo de calidad con los hijos.</p>
<p>Hay poca investigación acerca de cómo afecta a los niños el uso constante de esa tecnología por los padres, pero los expertos dicen que no hay duda que la dedicación de los padres -hablando y explicando cosas a los niños y responder a sus preguntas- sigue siendo la base del aprendizaje en la infancia temprana.</p>
<p>El libro de Betty Hart y Todd R. Risley &#8220;Meaningful Differences in the EveryDay Experience of Young American Children&#8221; (Diferencias significativas en la experiencia cotidiana de los niños estadounidenses pequeños, publicado en 1995), muestra que los padres que ofrecen un ambiente de lenguaje rico a sus niños los ayudan a desarrollar un vocabulario amplio y eso los ayuda a aprender a leer.</p>
<p>Esta investigación relaciona el uso del lenguaje en el hogar con el status socio-económico. Según sus conclusiones, los niños de hogares de más alto nivel socio económico escuchan en promedio 2153 palabras por hora, mientras que los de hogares de clase trabajadora solo escuchan unas1251; los niños en el estudio cuyos padres vivían de subsidios estatales escuchan en promedio 616 palabras por hora.</p>
<p>La pregunta es: ¿Dispositivos como los teléfonos inteligentes cambian eso? Los usuarios de celulares tienden a tener ingresos más altos; estudios de la Compañía Nielsen muestran que tienen el doble de probabilidades de ganar más de 100.000 dólares al año que el suscriptor promedio de servicios celulares. Si el mayor tiempo de uso de tecnología limita le tiempo que las familias en buenas situación dedican a comunicarse con sus hijos, algunos podrían convertirse en víctimas del éxito que se creía que les servía de ayuda.</p>
<p>Hart, que ahora es profesora emérita de la Universidad de Kansas, dijo que se necesita más estudios para saber si el uso constante de teléfonos inteligentes y otras tecnologías está interfiriendo con la comunicación entre padres e hijos. Pero expresó esperanzas de que más padres pensarán en como el uso de dispositivos electrónicos podría estar limitando su capacidad para responder a las necesidades de sus hijos.</p>
<p>Parte de las razones por las que los niños de hogares en buena situación desarrollan vocabularios más amplios para los 3 años es que &#8220;los padres alzan a los niños y los ponen en su falda mientras leen un libro&#8221; dijo Hart. &#8220;Es importante que los padres sepan que cuando hablan con sus hijos transfiere cariño junto con las palabras. Cuando uno habla con la gente siempre hay un mensaje implícito: me gustás o no me gustás&#8221;.</p>
<p>Meredith Sinclair, una madre y blogger de Wilmette, Illinois, dijo que no tenía de idea de cómo lo que llama su &#8220;adicción al correo electrónico y los sitios de redes sociales&#8221; estaba afectando a sus hijos que estableció una prohibición de usar el correo electrónico e internet entre las 16 y las 20, y sus hijos respondieron con alegría. &#8220;Cuando se los dije, mi hijo Maxwell de 12 años lo celebró&#8221; dijo Sinclair.</p>
<p>&#8220;No se puede hacer las dos cosas&#8221; agregó. &#8220;Si estoy conectada, es demasiado tentador. Hay que hacer una elección clara&#8221;.</p>
<p>http://www.lanacion.com.ar</p>
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