Mientras esperaba un ascensor en el centro comercial Fair Oaks cerca de su casa en Virginia, Janice Im, que trabaja en desarrollo en la primera niñez, atestiguó un incidente preocupante entre un chico y su madre.

El chico, que Im estima que tenía dos años y medio, hizo intentos repetidos de hablar con su madre, pero ella no desviaba su atención de su BlackBerry. “El repetía: Mamá, mamá, mamá”, recordó Im. “Y luego comenzó a tocarle la pierna. Y ella contestaba: Esperá un segundo. Solo un segundo”.

Al final, el niño se sintió tan frustrado, dijo Im, que “gritó y trató de morderle la pierna”.
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